Declaracion de fe del Instituto para el Liderazgo Pastoral

1. Dios
Creemos que hay un solo Dios, omnipotente, omnisciente y omnipresente que es el
Creador y Sustentador de todas las cosas, visibles e invisibles, revelado en
tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.


2. La inspiración de las Escrituras

Las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son verbalmente
inspiradas por Dios y son la revelación de Dios para el hombre, la regla
infalible y autoritaria de fe y conducta (2 Timoteo 3:15-17; 1 Tesalonicenses
2:13; 2 Pedro 1:21)


3. El Padre

Creemos en Dios el Padre, el Anciano de Días, que no se ha desinteresado en la
historia humana sino que a través de varios pactos ha iniciado una relación con
la humanidad y con quien ahora hemos sido reconciliados a través del sacrificio
de Cristo en la cruz. Por Jesucristo nosotros también ahora le podemos decir a
Dios "Padre".


4. El Señor Jesucristo

Creemos en el Señor Jesucristo, su deidad, su nacimiento virginal, que murió,
fue sepultado y resucitó al tercer día, que ascendió al cielo y está sentado
ahora a la diestra del Padre. Creemos que es el eterno Hijo de Dios, a través de
quién y para quién fueron creadas todas las cosas.

5. El Espíritu Santo
Creemos que el Espíritu Santo (como la tercera Persona de la Trinidad) es Dios,
y es uno en sustancia, majestad y gloria con el Padre y el Hijo. Creemos que los
dones del Espíritu Sanyo están en la iglesia para edificación del Cuerpo de
Cristo que es la iglesia

6. La Deidad del Señor Jesucristo
El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. La Biblia declara:
A. Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31,35). (b) Su vida sin pecado (Hebreos
7:26; 1 Pedro 2:22).
B. Su vida sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22).
C. Sus milagros (Hechos 2:22; 10:38).
D. Su obra vicaria en la cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21).
E. Su resurrección corporal de entre los muertos (Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1
Corintios 15:4).
F. Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9, 11; 2:33; Filipenses 2:9-11;
Hebreos 1:3).

7. La Salvaciòn
Creemos que es imposible alcanzar la salvación a través del esfuerzo propio,
sino a través de creer en la muerte expiatoria del Señor Jesucristo y en su
resurrección, y a través de poner la fe en él recibiéndolo como Señor y
Salvador. De esta manera recibimos el perdón de nuestros pecados, la
reconciliación con Dios y el don de la vida eterna.

8. Las ordenanzas de la iglesia
A. El bautismo en agua. Las Escrituras establecen la ordenanza del bautismo en
agua por inmersión. En el nombre del Padre de Hijo y del Espíritu Santo Todos
los que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Señor deben ser
bautizados. De esta manera declaran ante el mundo que han muerto con Cristo y
que han sido resucitados con El para andar en nueva vida (Mateo 28:19; Marcos
16:16; Hechos 10:47, 48; Romanos 6:4).
B. La santa comunión. La Cena del Señor, que consiste en la participación de
las especies eucarísticas–el pan y el fruto de la vid–es el símbolo que
expresa nuestra participación de la naturaleza divina de nuestro Señor
Jesucristo (2 Pedro 1:4); un recordatorio de sus sufrimientos y su muerte (1
Corintios 11:26); y una profecía de su segunda venida (1 Corintios 11:26); y un
mandato para todos los creyentes “¡hasta que él venga!”

9. La caida del hombre
El hombre fue creado bueno y justo; porque Dios dijo: “Hagamos al hombre a
nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Sin embargo, el ser humano por su
propia voluntad cayó en transgresión, incurriendo así no sólo la muerte
física sino también la espiritual, que es la separación de Dios (Génesis
1:26, 27; 2:17; 3:6; Romanos 5:12-19).

10. Santificación
Cremos que es el glorioso privilegio de cada creyente en Cristo de ser
transformado y purificado de corazón y plenamente santificado por la operación
del Espíritu Santo a través de la sangre de Cristo y la Palabra de Dios. Un
creyente no puede ser justificado por obras pero evidencia la justificación a
través obras hechas bajo el poder del Espírtu Santo.

11. La Iglesia
Creemos en la Iglesia del Señor Jesucristo compuesta por todos aquellos que han
creído en el Señor Jesús y recibido la salvación por medio de la Cruz. Y que
esta Iglesia va a llegar a una plena expresión de unidad solo a través del
Evangelio de Jesucristo, de acuerdo a la oración de Jesucristo en Juan 17.

12. El ministerio
Nuestro Señor ha provisto un ministerio divinamente llamado y ordenado con el
triple propósito de dirigir a la iglesia en: (1) la evangelización del mundo
(Marcos 16:15–20), (2) la adoración a Dios (Juan 4:23, 24) y (3) la
edificación de un cuerpo de santos, para perfeccionarlos a la imagen de su Hijo
(Efesios 4:11, 16).

13. Sanidad divina
La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberación de la
enfermedad ha sido provista en la expiación y es el privilegio de todos los
creyentes (Isaías 53:4, 5; Mateo 8:16, 17; Santiago 5:14–16

14. El reino milenario de Cristo
La segunda venida de Cristo incluye el rapto de los santos, que es nuestra
esperanza bienaventurada, seguido por el regreso visible de Cristo con sus
santos para reinar sobre la tierra por mil años (Zacarías 14:5; Mateo
24:27–30; Apocalipsis 1:7; 19:11–14; 20:1–6). Este reino milenario traerá la
salvación de Israel como nación (Ezequiel 37:21, 22; Sofonías 3:19,20;
Romanos 11:26,27) y el establecimiento de una paz universal (Isaías 11:6–9;
Salmo 72:3–8; Miqueas 4:3, 4

15. El juicio final
Habrá un juicio final en el que los pecadores muertos serán resucitados y
juzgados según sus obras. Todo aquel cuyo nombre no se halle en el Libro de la
Vida, será confinado a sufrir castigo eterno en el lago que arde con fuego y
azufre, que es la muerte segunda, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia
y el falso profeta (Mateo 25:46; Marcos 9:43–48; Apocalipsis 19:20; 20:11–15;
21:8).

16. Los cielos nuevos y la tierra nueva
“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en
los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:22